La etiqueta: Materias primas sostenibles


¡Buenas!

Volvemos con un post de parte de mi investigación relacionada con la etiqueta de la prenda.
Como hemos podido ver en mi pestaña de certificaciones, casi todos los certificados existentes se centran en los materiales, su método de obtención y su composición. Una prenda slow debe estar hecha con materiales provenientes de una zona cercana al lugar de fabricación y de venta. Sin embargo, muchas marcas tienen ventas a nivel mundial, así que esto no se tiene en cuenta. Pero en cuanto a la producción, el impacto medioambiental es menor si la fabricación se realiza en el lugar de procedencia de la materia prima.

En un mundo tan globalizado es difícil cumplir con unos requisitos de proximidad. Y también es verdad que hay materias primas que necesitan de un determinado clima y condiciones. Y como no se puede obtener en cualquier país, se importa.

Para que sea sostenible, el material no sólo tiene que tener una materia prima ecológica, si no que su modo de obtención y sus tratamientos posteriores tienen que ser respetuosos con el medio ambiente y no desencadenar desequilibrios en los ecosistemas ni sobreexplotación.


El algodón orgánico

Ahora se habla mucho del algodón orgánico. Es el principal material que se conoce como sostenible y es muy fácil de obtener tanto como materia prima como producto final. Muchos proveedores de tejidos y tiendas al por menor de telas venden a sus clientes algodón orgánico. Además ahora, casi toda la ropa infantil es de este material y muchas marcas como “United Colors of Benetton” añaden etiquetas especificando que ciertas prendas son de algodón orgánico.

Pero para que un algodón sea cien por cien orgánico y sostenible, tiene que cumplir una serie de requisitos desde su cultivo hasta el acabado final del tejido. Para ello existe un sello que certifica que todos estos procesos se han llevado a cabo con los más elevados requisitos de calidad de la industria textil en todas las fases del proceso de producción.


Cápsula: verano 2017


¡Buenas!

Mantener una cápsula de armario este verano ha sido para volverse loco. Creo que ha sido un verano con bastantes altibajos en cuanto a temperatura se refiere, por eso me alegro de haber cambiado mi forma de hacer la cápsula.

Si recordáis, dividí mi cápsula de primavera en tres, una por mes (podéis ver aquí las de abril, mayo y junio), porque me parece que las primaveras en Madrid son muy cambiantes y además, al ser la primera vez que hacía una cápsula, quería ir viéndola evolucionar poco a poco. Disfruté de las tres un montón y, aunque repetí prendas al crearlas, me parecieron bastante diferentes y adecuadas para cada mes.

Y entonces llega julio y llueve, refresca, ola de calor... Un jaleo. Y agosto ha sido distinto. Caos total!

Por suerte me había propuesto hacer la cápsula de otra forma, una manera que ya estuvo probando mi chico y con la que estaba muy contento. Se trata de dejar vacío por completo el armario e ir añadiendo prendas según la necesidad. Poco a poco:

Cápsula: junio 2017


¡Buenas!

Ya estoy por aquí con mi cápsula de junio. Y sigo creyendo que he hecho bien en hacer las cápsulas de primavera mensuales, en vez de unirlas en una para los tres meses, porque ¡madre mía! ¡qué loco está el tiempo!

Que si ola de calor, que si de repente fresquete...!! Menudo lío. Y aún así he conseguido reducir la cápsula a veinte prendas. Honestamente, esos cinco huecos los quería haber rellenado con alguna prenda versátil y fresquera para ir a trabajar, pero que me sirviera para tomarme mis cañitas a la salida ;)

Como os había comentado en mi anterior cápsula, ahora soy más consciente de la cantidad de tiempo que uso a vestir para una función u otra. Y esto es lo que me ha ayudado a reducir mucho mucho mi cápsula. Además, aunque no tuve en cuenta el modelito para la boda que tuvimos a mediados de mes, sí que tuve en cuenta lo que me iba a poner para la preboda: un vestido camillero largo que me hice para estas navidades, y mi biker rosa de segunda mano que conseguí el año pasado para otra boda. Y entran dentro de las veinte prendas de la cápsula. El resto es ropa neutra y básica para el trabajo, mis básico para salir en verano como mi vestido de crochet o mi camisa de flores. Y algo veraniego para ir a planes de pisci o barbacoas, como mi vestido mostaza o mis shorts vaqueros.

La etiqueta: el verdadero "made in Spain"


¡Buenas!

Seguimos con el tema del etiquetado. Ya habíamos visto los tipos de etiquetas y la información que sí que es obligatoria y la que no lo es en el anterior post

Una de los requisitos que no es obligatorio es la procedencia de la prenda, es decir, dónde se ha fabricado. 

La Unión Europea no regula el etiquetado por lo que no se responsabiliza de la veracidad de las etiquetas “made in Spain”.

Lo que sí existe es el marcado CE. Un certificado que nos suena mucho porque se ve en muchísimos productos de alimentación o de tecnología, por ejemplo.

El marcado CE viene del francés “Conformité Européenne” y se creó a raíz de la unión de los países en el Mercado único Europeo con el fin de regular los requisitos fundamentales de los productos comercializados para que cumpliesen con una serie de normas que evitasen riesgos para las personas, los animales y el medio ambiente.